Autor:
Lic. Cesáreo González

Cuando se habla de una facultad universitaria de prestigio, la mirada suele dirigirse a sus catedráticos eméritos, sus laboratorios de vanguardia o los logros de sus egresados. Sin embargo, pocas veces se repara en la figura que engrana cada una de esas piezas: el decano o la decana. Lejos de ser un simple administrador o un cargo honorífico, quien ocupa este rol es el arquitecto silencioso del clima académico, el gestor de los recursos que hacen posible la innovación y, sobre todo, el principal garante de que la formación de los estudiantes no sea una promesa vacía, sino una realidad tangible.

Por eso, de cara a las elecciones del miércoles 17 de junio de 2026 en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la comunidad universitaria debe poner especial atención en un nombre que ha ido ganando terreno por méritos propios: la Dra. Carmen Chevalier, candidata a Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UASD. Su trayectoria como docente, investigadora y gestora académica la convierte en una opción sólida para dirigir los destinos de nuestra facultad en los próximos años.

La importancia de una buena decana trasciende la burocracia universitaria. Es quien traduce las grandes políticas institucionales en acciones concretas dentro de su facultad: decide qué perfiles docentes se necesitan, impulsa líneas de investigación, media en conflictos académicos, busca alianzas con el sector productivo y, en momentos de crisis, protege la calidad educativa. La Dra. Chevalier  ha demostrado ya, desde distintos cargos académicos dentro de la UASD, que entiende esta responsabilidad. Conoce los pasillos, las aulas y las necesidades reales de estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.

¿Qué características hacen de Carmen Chevalier una excelente candidata a decana? A continuación, cinco razones que cualquier votante debería considerar de cara al miércoles 17 de junio de 2026:

Liderazgo con escucha activa. La Dra. Chevalier  no impone desde un escritorio. Quienes han trabajado con ella destacan su costumbre de recorrer personalmente los departamentos, dialogar con los estudiantes en sus propias aulas y atender a los profesores jóvenes. Sabe que las mejores ideas surgen del diálogo fundamentado, y por eso ha favorecido el diálogo institucional.
Visión estratégica con realismo presupuestario. En tiempos de recursos limitados, no basta con soñar; hay que priorizar. Chevalier  ha presentado un plan claro que equilibra la ambición académica con el presupuesto disponible: más inversión en bibliotecas digitales para el área jurídica, mejor equipamiento para clínicas jurídicas y un programa de captación de fondos externos que no descuide las necesidades básicas del día a día.
Integridad y transparencia. En una universidad como la UASD, la honestidad es innegociable. La candidata ha mantenido a lo largo de su carrera una conducta intachable: rinde cuentas, actúa con criterios estrictamente académicos y siempre antepone el bien común. Esa integridad, ya ganada sobre el terreno, es un capital valioso para implementar cambios profundos en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.
Capacidad para gestionar conflictos. La facultad no es ajena a las tensiones entre departamentos, ni a los debates fundados sobre currículos o líneas de investigación. Carmen Chevalier,  ha demostrado habilidad para mediar desde el respeto, proteger la libertad de cátedra y hacer cumplir las normas con justicia. No teme al disenso constructivo, sino que lo canaliza para fortalecer a la institución.
Compromiso con el estudiante como centro. Más allá de los méritos individuales en publicaciones o proyectos de investigación, Chevalier pregunta sistemáticamente: "¿Esta decisión mejora realmente el aprendizaje de nuestros estudiantes?". Su plan de estudios actualizado, su apuesta por pasantías de calidad en bufetes y tribunales, y su política de tutorías personalizadas demuestran que el egresado no es un número, sino una persona con futuro.
En definitiva, una facultad no es grande solo por su infraestructura o por sus logros académicos. Es grande, además, porque tiene al frente a una decana que entiende que su función es, ante todo, un servicio vocacional. Elegir a esa persona es el acto más cuidadoso del gobierno universitario, y el miércoles 17 de junio de 2026, en las urnas de la UASD, para la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, esa persona se llama Dra. Carmen Chevalier

Apoyarla es optar por un liderazgo real, ético y comprometido. Porque el futuro de cada profesional del derecho y la política que egresa de la UASD —y en cadena el de toda una sociedad— depende también de ese "pilar invisible" que es una buena decana. Y Carmen Chevalier  ha demostrado, día tras día, que está lista para asumir ese compromiso.

Con Carmen Chevalier, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UASD no solo enseña: construye futuro. ¡Vota el miércoles 17 de junio de 2026!


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