El futuro de la UASD se decide ahora
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La campaña electoral más pacífica y respetuosa de la historia reciente de la UASD contrasta con un mundo convulsionado y coloca a la comunidad universitaria ante una decisión trascendental
Autor: Cesáreo González
Analista en política nacional e internacional
19 de abril de 2026.
Texto del artículo
En el marco de la convivencia democrática y desde una perspectiva académica rigurosa, resulta alentador observar cómo, en la República Dominicana, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Primada de América —fundada en 1538—, se prepara para celebrar sus elecciones internas el próximo 17 de junio de 2026.
Este proceso adquiere una relevancia particular si se analiza en contraste con el contexto internacional actual, caracterizado por tensiones geopolíticas crecientes, debilitamiento del derecho internacional y una progresiva fragilidad de la estabilidad global. En medio de ese escenario, donde predomina la confrontación y la incertidumbre, la UASD ofrece un ejemplo distinto: un espacio donde el debate se ha desarrollado con respeto, institucionalidad y sentido académico.
Este elemento no es menor. La forma en que una comunidad discute, compite y decide revela su nivel de madurez institucional. Y en ese sentido, la campaña electoral universitaria ha demostrado que es posible sostener diferencias sin romper la convivencia, competir sin degradar al adversario y proponer sin recurrir a la descalificación. Ese es, en sí mismo, un valor que debe ser preservado.
Corresponde, por tanto, reconocer a todos los participantes de esta contienda. Cada uno representa una expresión legítima del pensamiento universitario, con trayectorias que evidencian compromiso con la institución. Sin embargo, el reconocimiento colectivo no sustituye la necesidad de decidir. Toda democracia exige elección, y toda elección implica criterio.
Elegir, en este contexto, no es un acto simbólico; es una decisión estratégica. La comunidad universitaria está llamada a evaluar no solo discursos, sino capacidades reales: experiencia en gestión, conocimiento institucional, habilidad para articular equipos y visión para enfrentar los desafíos de la educación superior en el siglo XXI.
La UASD no es una institución cualquiera. Es la universidad pública más importante del país y un referente histórico en la región. Su papel trasciende la formación académica: incide en la construcción del pensamiento crítico, en la movilidad social y en la consolidación democrática de la República Dominicana. Por ello, su conducción requiere un liderazgo a la altura de su responsabilidad histórica.
En ese sentido, los retos actuales son claros: fortalecer la calidad académica, mejorar la eficiencia administrativa, consolidar la investigación científica, elevar la proyección internacional y reforzar el vínculo entre la universidad y la sociedad. Ninguno de estos objetivos puede alcanzarse sin una dirección con experiencia, equilibrio y capacidad de ejecución.
De cara a los comicios del 17 de junio de 2026 —en los que participarán decenas de miles de miembros de la comunidad universitaria y se elegirán 121 cargos académicos y administrativos—, diversos sectores han comenzado a identificar liderazgos que reúnen condiciones particularmente relevantes para enfrentar estos desafíos.
Entre ellos, el Dr. Jorge Asjana David ha venido consolidando un nivel significativo de respaldo. Este posicionamiento no responde únicamente a afinidades circunstanciales, sino a una valoración acumulada de su trayectoria, su vinculación con la vida institucional de la universidad y su conocimiento de su estructura y funcionamiento.
En contextos complejos, las instituciones tienden a inclinarse por perfiles que ofrezcan garantías de estabilidad y capacidad de conducción. La experiencia en gestión, la comprensión del entramado institucional y la posibilidad de generar consensos se convierten en factores determinantes. Bajo esos criterios, ciertos liderazgos logran proyectarse con mayor solidez.
Más allá de nombres, lo que está en juego es el modelo de universidad que se desea consolidar. Una universidad que no solo forme profesionales, sino que también piense el país, que produzca conocimiento y que contribuya activamente al desarrollo nacional. Ese nivel de exigencia requiere una conducción capaz de traducir visión en resultados.
La historia demuestra que los procesos de transformación institucional no dependen únicamente de buenas intenciones, sino de la capacidad de ejecutarlas de manera efectiva. En ese punto radica la diferencia entre aspirar a cambios y lograr concretarlos.
Por ello, las elecciones del 17 de junio no constituyen únicamente un ejercicio democrático interno; representan una decisión estratégica sobre el futuro de la UASD. En ellas se define no solo quién dirigirá la universidad, sino también la capacidad de esta para adaptarse, fortalecerse y proyectarse en un entorno cada vez más exigente.
Participar, informarse y votar con conciencia es, en este momento, una responsabilidad ineludible de toda la comunidad universitaria.
Desde una valoración profesional, y reconociendo el mérito de todos los aspirantes, resulta razonable considerar que existen perfiles que ofrecen mayores garantías para conducir a la institución en esta etapa. En esa línea, el Dr. Jorge Asjana David se posiciona como una opción que reúne condiciones relevantes de experiencia, conocimiento institucional y capacidad de gestión.
La decisión final corresponde a cada elector, pero es evidente que el momento exige madurez, criterio y visión de futuro.
Porque el 17 de junio no se elige solo una autoridad.
Se elige el rumbo de la universidad.
Y, en gran medida, una parte del futuro del país.
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